5 maneras de reducir la demanda de tráfico laboral


By Nell Green

EthicsDaily.com

La transportación, la tecnología y la comunicación nos hacen a todos ciudadanos globales. No podemos ignorar la injusticia que marginaliza y victimiza a aproximadamente 14 millones de personas, escribe Green.

Un camión se detiene en el estacionamiento de Wal-Mart en San Antonio en el calor ardiente del mes de julio.

Un hombre sediento, desesperado por un vaso de agua, logra llegar al interior de la tienda a pedirlo. Se descubre que el camión está lleno de gente; ocho ya están muertos, dos murieron más tarde, y otros estaban en condición crítica; probablemente sufrirían daños permanentes. Los vehículos transportan a docenas a otras localidades para continuar su viaje.

Este año la Universidad de Texas publicó los resultados de un estudio a fondo sobre el tráfico humano en Texas.

Se estima que hay 313,000 víctimas de tráfico humano solo en Texas. La mayoría, 234,000 de ellos, son traficados como mano de obra, no para servir como esclavos sexuales.

¿La paradoja? Que el problema en San Antonio se define técnicamente como de contrabando, no de tráfico humano.

Aunque la conexión con el tráfico humano es inextricable y el crimen cometido horroroso, la acción legal emplea más comúnmente otras formas de enjuiciamiento que la del tráfico humano. Esto significa menor disponibilidad de servicios y ayuda para las víctimas, específicamente en lo que tiene que ver con visas y deportaciones.

Las victimas que son deportadas a menudo vuelven a encontrarse con sus traficantes y son forzadas a cruzar de nuevo porque se le “debe” al “coyote” por su transportación anterior. Es un círculo vicioso, y muchas veces mortal, de violencia y explotación.

Cuando hablamos de trata de personas para el tráfico laboral, no estamos hablando solo de trabajos de mano de obra, tales como el trabajo agrícola o la construcción.

El tráfico laboral ha ocurrido con maestros en los sistemas escolares. Se descubrió una situación de servidumbre por deuda con los maestros filipinos en Boston y otras situaciones similares con maestros de la India en otros estados.

Los casos de tráfico laboral han sido llevados a juicio en favor de las víctimas que se encuentran en la industria turística, restaurantes y servicios de comida, salones de belleza, spas, servicio doméstico, construcción, manufactura, venta ambulante y otras.

He aquí una salvedad al respecto del tráfico laboral: En los Estados Unidos, el 83 por ciento de las víctimas identificadas de tráfico sexual son ciudadanos estadounidenses. Este tráfico doméstico no debe ser confundido con el trabajo laboral doméstico forzado, el cual es, por decirlo de otra manera, servidumbre forzada.

El punto es que la mayoría de las víctimas de tráfico sexual en los Estados Unidos no son de otras naciones; no obstante, el 67 por ciento de las víctimas de tráfico laboral  fueron clasificados como indocumentados y el 28 por ciento como inmigrantes documentados.

¿Y qué de la situación global? De acuerdo al Departamento del Trabajo de los Estados Unidos, 136 productos son hechos por niños y mano de obra forzada: algodón, cacao, café, ropa, zapatos, pescado y otros.

Si bien la mayoría de las víctimas de tráfico sexual son mujeres y niñas, el tráfico laboral no respeta género ni edad. Hombres, niños, mujeres y niñas son víctimas potenciales cuando se hallan en situaciones de vulnerabilidad.

De nueva cuenta, las estadísticas globales siguen el mismo patrón que las domésticas. La Organización Internacional del Trabajo estima quepor cada víctima de tráfico sexual hay nueve víctimas de tráfico laboral.

Si vamos a abordar el tema del tráfico laboral en lugar de solo investigar y rescatar a las víctimas (aunque esto es verdaderamente necesario), debemos abordar seriamente prevalentes vulnerabilidades globales tales como la pobreza, la raza, la inmigración, la educación y el género.

Estos problemas les permiten a aquellos que ejercen el poder y la influencia reprimir y esclavizar.

La transportación, la tecnología y la comunicación nos hacen a todos ciudadanos globales. No podemos ignorar la injusticia que marginaliza y victimiza a aproximadamente 14 millones de personas.

Al abordar el asunto del tráfico sexual, un modelo que ha probado tener éxito ha sido llamado “reducir la demanda”.

Sencillamente, este modelo vuelve a aquellos que compran servicios sexuales en los verdaderos infractores, en lugar de quienes los venden. Las convicciones van acompañadas de repercusiones significativas que desaniman a los compradores a seguir pagando por sexo. Al reducirse el interés en la compra de sexo, habrá menos oferta.

El mismo modelo podría ser aplicado al tráfico laboral. Si se reduce la demanda, habrá menos oferta.

Algunas maneras en que se puede comenzar a reducir la demanda:

1. Una legislación que haga que los manufactureros estadounidenses cumplan ciertos estándares en la producción en países extranjeros.

Antes de que los productos sean traídos a los Estados Unidos para su distribución, las compañías deberán probar que esos productos no son hechos con mano de obra forzada o mediante la explotación laboral. La certificación de “comercio justo” no debe ser una opción.

2. Protocolos de inmigración que provean un proceso de entrevista por medio del cual aquellos que han sido introducidos al país como contrabando humano sean identificados como víctimas y tengan acceso a servicios como tales.

3. Que los gobiernos municipales requieran que todos los proveedores de servicios locales pasen por un entrenamiento básico sobre tráfico humano y cómo reportar el tráfico humano antes de que obtengan su licencia.

4. Educar a las industrias sobre los reclutas de servidumbre por deudas y más regulaciones federales sobre el uso de reclutas extranjeros para trabajos en los Estados Unidos.

5. Educar al público en general sobre el comercio justo y cómo comprar con propósito, para así poner presión sobre las industrias a fin de que provean productos de comercio justo.

El reconocer y abordar el tráfico laboral con el mismo celo que el tráfico sexual. Abordar, por un lado, la vulnerabilidad del tráfico global, y reducir por el otro la demanda, en mi opinión, será de más ayuda para erradicar la esclavitud con fines laborales.

Y no tenga usted duda: el tráfico laboral es tan malo como el tráfico sexual. La explotación no se mide en niveles de injusticia. Toda explotación es injusta.

Nell Green sirve como personal de campo en la Cooperative Baptist Fellowship junto a su esposo, Butch, en Houston. Abordan temas relacionados con el tráfico humano y ministran a las necesidades de los refugiados.

Nota del editor: Esta es la segunda parte de una serie de dos partes para el Día del Trabajo del 2017. La Parte 1: “¿Qué hará su iglesia para el servicio del Día del Trabajo?, está disponible aquí.