El Orar por Nuestros Líderes Políticos Marca la Diferencia


Un exlegislador de Texas me dijo un día que al estar en su asiento en la Casa de Representantes para ponderar un proyecto de ley, comenzó a meditar en lo que la Biblia dice. Este hombre no es alguien que asiste a la iglesia regularmente, pero aquel día en Austin recordó que la Biblia dice que amemos a los niños. Votó a favor de los niños de Texas, lo cual asombró a algunas personas y probablemente le causó dificultades políticas.


No les diré su nombre porque solo hablábamos de temas diversos y este fue uno de tantos en nuestra conversación.


Después dijo algo relevante para el día de hoy. Alguien se quejó con él sobre los candidatos presidenciales de este año. El exlegislador le preguntó a la persona que se quejaba si había orado por los candidatos. Dos cosas buenas surgieron de esta breve conversación. Recordemos lo que se dijo anteriormente.


Es importante que oremos por los candidatos a la presidencia y por aquellos que serán electos, aun y cuando no nos guste el ganador. Cuando en verdad oramos por alguien, comenzamos a identificarnos con esa persona; pensamos en sus luchas, habilidades y oportunidades; comenzamos a sentir una cercanía con esa persona.


He escuchado oraciones públicas por oficiales públicos que no son más que una declaración política en forma de súplica al Dios del universo. La verdadera oración incluye una humildad profunda. El Creador me permite tener una conversación con él, y eso es increíble y debe llenarnos de humildad.


Dios conoce nuestro mundo, nuestra nación, nuestro Estado y a nuestras comunidades mejor que nosotros. Dios es soberano, y no debemos actuar como si nosotros lo fuéramos.


Una de las cosas que le he dicho a mis hijos que ahora son adultos es que Jesús nunca aparece en la boleta electoral. Votamos por individuos imperfectos que necesitan la gracia y la guía de Dios.


Oramos por los políticos porque es importante para ellos. Los hombres y mujeres que elegimos hacen lo más que pueden por las personas a las que representan. Las oraciones de usted podrían avivar en ellos un recordatorio de la importancia del cuidado de los niños, inspirarlos a buscar la justicia o a refrenar la maldad de los actos de algún legislador u otro oficial, como lo hizo con el exlegislador que mencioné anteriormente.


Los temas que los gobiernos abordan son extremadamente complejos y desencadenan una serie de consecuencias que están fuera de su control. El gobierno tiene una responsabilidad muy importante, pero nunca podrá solucionar todos nuestros problemas. Nunca. Invertimos tiempo y dinero en busca de un buen gobierno porque la anarquía es destructiva y peligrosa. La Biblia subraya el hecho de que Dios usa a los gobiernos para detener al mal, pero es erróneo pensar que el gobierno puede resolver todos nuestros problemas. 


Al considerar los asuntos de la política, lo que todos necesitamos es humildad y civilidad. Ninguno de nosotros tiene todas las respuestas. Necesitamos la ayuda de Dios y su guía.


Pongamos nuestra fe en Dios y no en los políticos; pero después oremos por ellos y trabajemos junto a ellos para alcanzar los caminos de acción más sabios posible; esto es parte del plan de Dios y al mismo tiempo nuestra responsabilidad.