LIBERTAD E IGUALDAD AL MISMO TIEMPO: LA BIBLIA LO AFIRMA Y NOSOTROS LO PROCLAMAMOS


Una comunidad en Quebec ha hecho algo interesante. La población de Saint-Apollinaire votó para no permitir un cementerio musulmán en la ciudad.

Lo hicieron por una razón importante. Como fue reportado por Peter Stockland en The Globe & Mail, los partidarios de esta prohibición están en contra de los entierros funeralespor motivo de cualquier tradición religiosa, y punto. Tampoco se permitirá un cementerio católico.

Quieren expandir el concepto de igualdads allá de la sepulturaa fin de que todos seamos iguales en la muerte”, escribe Stockland.

El igualitarismo tiene una fuerte atracción para las personas en Norteamérica. Es un principio importante de la civilización occidental. Decimos que todas las personas son creadas iguales. El igualitarismo por sí solo derriba todas las diferencias entre personas, incluyendo las religiosas.

Aquí es donde entra el concepto de libertad religiosa. Es importante proteger la libertad que tienen las personas de ser diferentes, aun cuando insistimos que todas las personas tienen el mismo valor, tanto para Dios como, así lo esperamos, ante la ley.

Desde una perspectiva cristiana, todas las personas son creadas a la imagen de Dios (Génesis 1:26) y por lo tanto  

poseen un valor e igualdad eterno. Más adelante, en el Nuevo Testamento, oímos de la libertad de escoger seguir o no seguir a Cristo. Estas opciones están arraigadas en nuestra libertad de pensamiento.

Una de las bellezas de la civilización occidental es el reconocimiento y la aceptación tanto de la igualdad y como de la libertad. Thomas Jefferson, un deísta, escribió el elegante preámbulo de nuestra Declaración de Independencia. “Sostenemos estas verdades como evidentes en sí mismas: que todos los hombres son creados iguales, que les han sido otorgados por su Creador ciertos derechos inalienables, entre los que están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad (negritasdel autor).

La comunidad de Quebec está centrada en solo una de las polaridades: la igualdad, y soslaya la otra; es decir, la libertad. Este modo de pensar que se centra solo en la igualdadno está limitado, por supuesto, a “un bucólico suburbio en la costa sur de la ciudad de Quebec”, como señaló Stockland.

Como escribió el escritor con base en Montreal, Gideon Strauss, aquellos que salieron victoriosos en Outremond usaron las mismas tácticas para promover el mismo argumento que sus compatriotas de Saint-Apolinaire. Usaron la maquinaria del gobierno municipal para anular la esencia de la libertad religiosa, todo esto al mismo tiempo que insistían en que no había nada en contra de

ninguna religión específica. Solo querían proteger a la sociedad entera y sin peligro de quedar expuesta a cualquier forma de fe religiosa”.

Esto ilustra porqué es importante que todas aquellas personas que se consideran religiosas se preocupen por aquellos que pertenecen a otros grupos religiosos. Los cristianos, judíos, musulmanes, budistas, hindúes y otros están unidos en la protección de la libertad religiosa.

Si un grupo en mi comunidad local quiere bloquear la construcción de un centro comunitario musulmán, debo luchar hombre a hombro junto al imam local para proteger la libertad de adoración de los musulmanes; es posible que un día yo necesite que él luche por la mía, pero aunque no fuera así, es lo correcto de hacer si vamos a promover la libertad religiosa para todos. Stockland señala en su artículo una “verdad crucial que afecta a todos los canadienses”, y bien podríamos añadir a los estadounidenses.

“Es verdad que olvidamos que la libertad religiosa se trata de religión, sí, pero primero que nada, y a fin de cuentas, se trata siempre de libertad. Como mi colega Andrew Bennett…lo dice de forma elocuente: las libertades de religión y de conciencia son y deben ser las primeras libertades en torno a las cuales las demás libertadesse unen”. Seremos libres todos juntos, o nadie serálibre.