MASTERPIECE CAKESHOP vs COLORADO CIVIL RIGHT COMMISSION EN DETALLE


Lo que significa:

El lunes pasado, la Suprema Corte de Justicia emitió una decisión en el caso de Masterpiece Cakeshop vs Colorado Civil Rights Commission favorable a la pastelería Masterpiece y su dueño, Jack Phillips, con una votación de 7 a 2. Si bien Phillips le había pedido a la Suprema Corte que considerara sus derechos de libertad de expresión y libertad de religión garantizados por la Primera Enmienda, la Corte decidió enfocarse solo en el de libertad de religión. La Corte determinó que sus derechos al libre ejercicio de su religión fueron violados porque el gobierno de Colorado, representado por su Comisión de Derechos Civiles, juzgó de manera inapropiada sus creencias religiosas.

De acuerdo a precedentes legales de la Suprema Corte, el gobierno no puede emitir juicios al respecto de la validez de las creencias religiosas de una persona; solo puede emitir un juicio cuando, en ocasiones, esas creencias religiosas puedan oponerse al interés público. Esta consideración neutral no resultó evidente en el caso de la pastelería Masterpiece.

La Corte dejó en suspenso la pregunta más amplia al respecto de futuras demandas en base a la libertad religiosa de dueños de negocios al afirmar que “el resultado de casos como este en diferentes circunstancias debe quedar pendiente en espera de un desarrollo más detallado de las cortes, sobre todo en el contexto del reconocimiento del hecho de que estas disputas deben ser resueltas con tolerancia, sin un excesivo irrespeto por las sinceras creencias religiosas de la gente, y sin someter a la población gay a indignidades cuando desean obtener bienes y servicios en el mercado abierto”.

En lo que respecta a Texas, este fallo es un recordatorio para legisladores y jueces sobre el hecho de que una actitud de abierta hostilidad hacia las personas y creencias religiosas viola los requisitos de la Primera Enmienda sobre el respeto y la neutralidad. Es poco probable que el patrón específico que dio como resultado este fallo en el caso de la pastelería ocurra en Texas, por dos razones:

  1. En Texas, las leyes contra la discriminación no se aplican a la orientación sexual, si bien algunas ciudades han aprobado ordenanzas no discriminatorias que incluyen la orientación sexual. En todo caso, las leyes contra la discriminación no se aplican a las iglesias.

  1. En 1999, un diverso grupo de líderes religiosos y seculares, entre quienes se incluía el director de la Comisión de Vida Cristiana en esa época, Phil Strickland, ayudó a aprobar la Ley de Libertad y Restauración Religiosa de Texas (RFRA, por sus siglas en inglés). Esta ley dispone claramente, mediante sus estatutos, la manera en que las cortes deben considerar las demandas en base a libertad religiosa. Le prohíbe al gobierno imponer una carga sustancial sobre el libre ejercicio de la religión de un individuo, a menos que esa carga tenga como fin la consecución de un interés estatal convincente y que el gobierno haya empleado los medios menos restrictivos posible a fin de perseguir ese interés. El RFRA no garantiza que los derechos religiosos de un individuo imperen en toda circunstancia, mas sí establece un marco para la consideración respetuosa y neutral de los derechos religiosos de una persona versus los intereses gubernamentales.

El fallo de la Suprema Corte es importante como recordatorio de que el gobierno no puede ser abiertamente hostil hacia la religión y hacia los individuos que esgrimen creencias religiosas y que buscan patentizarlas en el foro público. Si bien la naturaleza de la vida en una sociedad pluralista incluye en ocasiones debates y desacuerdos sobre declaraciones de derechos en franca competencia, como cristianos debemos estar comprometidos a asumir una actitud de bondad, de amor por nuestro prójimo, y de respetuoso debate en la medida que hacemos patente nuestra fe por medio de todos nuestros actos.

Estos son los hechos:

Los hechos indisputables en este caso son los siguientes: Charlie Craig y Dave Mullins visitaron la pastelería Masterpiece Cake Shop, cuyo dueño es Jack Phillips, en el 2012. Craig y Mullins deseaban que Phillips hiciera un pastel de bodas para una fiesta en la que celebrarían su matrimonio en Massaachusetts (en ese año el matrimonio homosexual no era legal en Colorado). Phillips, un cristiano devoto, cuya “máxima aspiración en la vida es la de ser obediente” a Jesucristo y sus enseñanzas, rehusó elaborar un pastel de bodas para una celebración homosexual. Le ofreció a la pareja hacer otro tipo de pastel, pero rehusó hacer un pastel de bodas, sobre la base de sus convicciones religiosas, para una boda homosexual. En documentos de la Corte, Phillips afirmó que el matrimonio entre personas del mismo sexo “va directamente en contra de las enseñanzas de la Biblia” y que hacer un pastel de bodas equivaldría a dar una aprobación personal a la ceremonia y al matrimonio.

Craig y Mullins entablaron un juicio de discriminación en contra de la pastelería y su dueño bajo la Ley de Anti-Discriminación de Colorado (CADA, por sus siglas en inglés), la cual afirma lo siguiente:

“Constituye una práctica discriminatoria e ilegal que una persona, directa o indirectamente, rehúse, retenga o niegue a un individuo o grupo de individuos, en razón de su discapacidad, raza, credo, color, sexo, orientación sexual, estatus marital, nacionalidad u origen, el completo e igualitario desfrute de bienes, servicios, instalaciones, privilegios, ventajas o alojamiento público”.

El concepto de alojamiento público se interpreta por lo general como el de un negocio cualquiera haga ventas al público. Craig y Mullins afirman que se les ha denegado un “completo e igualitario” servicios debido a su orientación sexual. La División de Derechos Civiles de Colorado investigó la queja y encontró suficiente evidencia sobre el hecho de que Phillips se rehusó a hacer ventas de pasteles de bodas a parejas del mismo sexo. El caso fue luego turnado a la Comisión de Derechos Civiles de Colorado. En respuesta a la queja, Phillips presentó dos objeciones constitucionales: 1) Que aplicar la ley de CADA en este caso le obligaría a crear un pastel para una boda homosexual, lo cual violaría su derecho a la libre expresión protegida por la Primera Enmienda, al forzarlo a usar sus talentos artísticos para expresar un mensaje, y 2) que la aplicación de CADA en esta situación violaría su derecho al libre ejercicio de su religión, pues crear pasteles de bodas para bodas homosexuales va en contra de sus sinceras creencias religiosas.

El caso fue escuchado por un juez administrativo que falló a favor de Craig y Mullins. La Comisión reivindicó la opinión del juez y ordenó que Phillips “se desistiera de discriminar contra…las parejas del mismo sexo al rehusar venderles pasteles de boda”. El señor Phillips apeló esta decisión a la Corte de Apelaciónes de Colorado, la cual falló en favor de la Comisión con base al precedente de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos en el caso Employment Div. Dept. of Human Resources of Ore. vs Smith, en el que la cláusula de libre ejercicio “no exime al individuo de la obligación de cumplir con la válida y neutral ley de aplicabilidad general por motivo de que seguir la ley interferiría con la práctica de una creencia religiosa”. Esto significa, en otras palabras, que una ley que se aplica a todos no viola el derecho enmarcado por la Primera Enmienda a la práctica de la religión, aunque la ley impida alguna práctica religiosa en particular. En el caso de Smith, el asunto tenía que ver con la permisibilidad de fumar peyote en prácticas religiosas indígenas.

Phillips apeló su caso a la Suprema Corte de Justicia del país, la cual emitió su veredicto el lunes 4 de junio.

La decisión:

La Suprema Corte emitió un fallo de 7 votos a favor y 2 en contra de Phillips. El juez Anthony Kennedy, al escribir la opinión legal mayoritaria, afirmó que la Comisión erró al dejar de considerar la demanda de Phillips al respecto de su derecho al libre ejercicio de su religión de manera respetuosa y neutral. La opinión mayoritaria citó numerosas afirmaciones en las que la Comisión mostraba una abierta hostilidad hacia Phillips y su libertad religiosa al implicar que las creencias religiosas y las personas que profesan una religión son menos bienvenidas en la comunidad empresarial de Colorado, al describir la fe de Phillips como algo despreciable, y al caracterizarla como insustancial e insincera. Un comisionado llegó a describir la invocación de Phillips sobre sus sinceras creencias religiosas como si fuera una defensa de la esclavitud y al holocausto.

El juez Kennedy contrastó el tratamiento de la Comisión hacia Phillips con la de los tres pasteleros que se rehusaron a hacer pasteles de boda como forma de expresar su oposición religiosa al matrimonio homosexual.  En esos casos, la Comisión no encontró violación alguna al CADA debido a que los pasteleros estaban dispuestos a ofrecer pasteles que expresaran otros temas religiosos. Esta diferencia en tratamiento fue señal de la desaprobación oficial de las creencias religiosas de Phillips. La Suprema Corte ha dejado claro en otros casos que el gobierno no puede actuar de manera que presuponga o emita un juicio sobre la legitimidad de creencias y prácticas religiosas. El juez Kennedy afirmó que la Constitución prohíbe aún las sutiles desviaciones de la neutralidad en lo que tiene que ver con religión. Del mismo modo, “la Constitución compromete al gobierno a una actitud de tolerancia religiosa, y por sobre la menor sospecha de que las propuestas para la intervención del estado provengan de una animosidad hacia la religión o de una desconfianza de sus prácticas, todos los oficiales deben pausar y tener en mente su propia obligación de lealtad a la Constitución y a los derechos que esta protege”.

La Corte declinó emitir una amplia resolución al respecto de la cuestión en curso sobre el balance apropiado entre las objeciones religiosas al matrimonio homosexual y la extensión de los derechos matrimoniales a las parejas homosexuales en base al antecedente del caso Obergefell. El juez Kennedy, en la opinión mayoritaria, afirmó que “las parejas homosexuales no pueden ser tratadas como parias sociales o como inferiores en dignidad y valor”. Asimismo, reconoció que los estados pueden actuar justamente a fin de proteger el ejercicio de los derechos civiles. El juez hizo alusión al lenguaje utilizado en el caso de Obergefell, en el que “la Primera Enmienda asegura que las organizaciones y personas religiosas reciban protección en la medida que busquen enseñar los principios…que son centrales a sus vidas y su fe”. El juez reconoció además que, como regla general, los dueños de negocios no pueden usar objeciones religiosas para negarle a otros acceso igualitario a bienes y servicios bajo una ley aplicable de manera neutral y general. De acuerdo a la opinión mayoritaria, el problema en este caso fue que la Comisión erró al no considerar la demanda del señor Phillips de una manera neutral y respetuosa.

En conclusión, la hostilidad de la Comisión resultó inconsistente con la garantía de la Primera Enmienda al respecto de la neutralidad hacia la religión en la aplicación de las leyes. Por lo tanto, la Suprema Corte dio marcha atrás al fallo de las cortes inferiores en este caso, y falló en favor de Phillips.

La Suprema Corte ha afirmado los derechos de las personas religiosas a que sus derechos sean tratados con respeto por el gobierno, aun en los casos en que el gobierno esté en desacuerdo. Como personas de fe, debemos continuar sirviendo a nuestro prójimo con bondad y respeto, incluso cuando no pueda entender nuestras convicciones religiosas.