MÁS DE LO QUE EL OJO VE A SIMPLE VISTA


Por Caleb Seibert

La reciente ola de escándalos de asalto sexual debe ser un llamado a despertar al país con respecto a una verdad largamente ignorada: Nuestra obsesión sexual está fuera de control. Mientras la sociedad busca una explicación a esta tragedia, un culpable se esconde en las sombras. Ese culpable es la pornografía.

La pornografía se ha generalizado de una manera escandalosa, sobre todo en vista de la mayor disponibilidad de teléfonos celulares inteligentes y un casi ilimitado acceso a internet. Estudios recientes muestran que casi el 79 % de los varones jóvenes y el 34% de la población femenil joven de entre los 18 y 30 años de edad consumen pornografía de manera consistente.[1] En el 2015, un solo sitio pornográfico de internet reportó una audiencia televisiva de 4.3 billones de horas; es decir, el equivalente a 500,000 años enfrente de la pantalla.[2]Cuando el profesor Simon Lajeunesse intentó estudiar el impacto y alcance de la pornografía entre la gente joven hace unos años, se vio forzado a limitar su investigación debido al hecho de que no podía encontrar hombres de edad universitaria que no estuvieran ya consumiéndola. De hecho, no existía un grupo de prueba.[3]

Estas estadísticas tienen serias implicaciones, Fight the New Drug, una organización sin fines de lucro dedicada a crear conciencia al respecto de los perniciosos efectos de la pornografía, señala que la vasta mayoría de las películas pornográficas populares contienen violencia física en conjunción a la actividad sexual.[4] De hecho, “la escena típica [en este tipo de películas] contenía en promedio 12 ataques físicos o verbales”. Se ha descubierto que la adicción a la pornografía reduce la capacidad de tomar decisiones lógicas en quienes la consumen por medio de la alteración estructural de sus cerebros, lo que conduce a la inestabilidad emocional y a la depresión.[5]De hecho, ver pornografía en cualquier capacidad se correlaciona a una mayor posibilidad de forzar a alguien a tener sexo y a una mayor posibilidad de aprobar este tipo de actividades en otras personas.[6]

Entonces, ¿debe sorprendernos la proliferación de los ataques de índole sexual?

En el sentido más básico, tanto la pornografía como el ataque sexual nacen de la misma raíz: tratar a la mujer como un objeto y no como un ser humano que merece honor y respeto. Si bien resulta fácil en este mundo de hoy señalar con el dedo a quienes nos parecen culpables de las injusticias que vemos, ha llegado la hora de echar un largo vistazo al espejo.

En un segmento reciente de The Daily Show, un programa de la cadena Comedy Central que ha sido llamado “el programa #1 entre los mileniales” y tiene una audiencia promedio de 800,000 televidentes diarios, el conductor Trevor Noah abordó el asunto de la pornografía. A comienzos de septiembre del año pasado, alguien oprimió el botón de “me gusta” a un video pornográfico en la cuenta de Twitter del senador Ted Cruz, y Noah lo vio como la oportunidad perfecta de decir un chiste. “Vamos, señores; no tiene importancia”, dijo Noah. “Todo el mundo ve pornografía. Es parte de lo que constituye un ser humano normal.[7]Por eso es que sabemos que Ted Cruz no lo hizo”. Esto provocó un apasionado aplauso y carcajadas de parte del público.

Esto es una tragedia. Si queremos eliminar el abuso y el acoso sexual de nuestra sociedad, no podemos darnos el lujo de tomar a la ligera la pornografía.

¿Acaso todos los que consumen pornografía se convierten en violadores o depredadores sexuales violentos en el trabajo? La verdad es que no; sin embargo, consumir pornografía objetiviza a la mujer y normaliza la violencia. En lugar de buscar que sean los demás los que fomenten un cambio, fomentémoslo nosotros mismos. De lo contrario, todas nuestras bien intencionadas protestas contra este mal perderán su poder y, además, perpetuaremos su existencia.

¿Está usted luchando contra la adicción a la pornografía? Es posible ser libre. Acérquese a su pastor local, a su grupo de hogar o a un amigo cercano para buscar ayuda. Puede además revisar algunos de los cientos de ministerios y recursos en línea disponibles para ayudar a la gente que está pasando por esa misma adicción a encontrar una libertad completa. El principio más importante es este: traigámoslo a la luz. Encuentre a alguien con quien pueda compartir sus luchas y no crea la mentira de que usted es el único que pelea en contra de esa adicción. Si este artículo prueba algo, es que usted no está solo. Luchemos por lograr un cambio juntos.

Caleb Seibert es practicante con la Comisión de Vida Cristiana. Es graduado de la University of Texas LBJ School of Public Affairs en Austin.


[1]“Pornography Survey Statistics.” ProvenMen. https://www.provenmen.org/pornography-survey-statistics-2014/
[2]  Fight the New Drug. Accessed January 20, 2018. http://learn.ftnd.org/
[3] University of Montreal. “Are the Effects of Pornography Negligible?” EurekAlert!Published December 1, 2009. https://www.eurekalert.org/pub_releases/2009-12/uom-ate120109.php
[4]Fight the New Drug. Accessed January 10, 2018.http://learn.ftnd.org/
[5] C. Flisher. Getting Plugged In: An Overview of Internet Addiction. Journal of Paediatrics and Child Health 46: 557–9. 2010. (data pulled from http://learn.ftnd.org/)
[6] G.M. Hald et. al. “Pornography and Attitudes Supporting Violence Against Women: Revisiting the Relationship in Nonexperimental Studies.” Aggression and Behavior 36, 1: 14–20. 2010. (further information on http://learn.ftnd.org/)
[7] Ted Cruz’s Twitter Porn Problem - The Daily Show with Trevor Noah ...

Related articles: MÁS DE LO QUE EL OJO VE A SIMPLE VISTA