Muchos de Nosotros Compartimos la Culpa d Exaltar al Falso Dios del Fútbol Americano


Así como la gente de los tiempos antiguos, nosotros todavía lidiamos con dioses falsos. Los dioses falsos se nos presentan en la forma de dinero, gratificación sexual, residencias lujosas, poder político, amor romántico, seguridad financiera, nuestra apariencia, impresionantes títulos de trabajo, algún tipo de colección, carros, armas e invitaciones a reuniones exclusivas. Podría continuar con la lista, pero uno de nuestros más grande, el mío, es el de los deportes, particularmente el fútbol americano en Texas.

Nos hemos salido tanto de control en cuanto a nuestra actitud hacia el fútbol americano que ponemos la seguridad y el bienestar de las mujeres en peligro; hacemos esto cuando no tenemos los mismos estándares éticos y criminales para los jugadores que para los demás. 

Construimos arenas gladiatorias impresionantes para los 

jugadores de 

fútbol

 americano desde preparatoria hasta 

profesional. El estadio AT&T en Arlington es la joya de la corona de los estadios de fútbol americano (al menos hasta que se construya el nuevo en Los Ángeles). Los distritos escolares pueden recaudar fondos para la construcción de estadios de fútbol más fácilmente que pagar mejores salarios a sus maestros.

Romanos 3:23 dice que todos hemos pecado y hemos quedado cortos de la gloria de Dios, y yo me incluyo con toda seguridad en esto, especialmente en lo que se refiere al dios falso de los deportes, y más 

notablemente en el 

fútbol

 americano. Algunos de mis 

recuerdos más antiguos son el jugar en el jardín contra oponentes imaginarios, el ver el juego de los Longhorns con mi papá, el asistir a juegos de los Vaqueros de Dallas cuando la clase trabajadora era capaz de comprar los boletos, el jugar hasta que mis rodillas y tobillos ya no podían más, el planear los domingos alrededor de juegos de los Vaqueros, y el utilizar innumerables sábados para ver los juegos de fútbol americano.

Uno de mis mejores recuerdos es ver el fútbol americano con la familia o amigos, y el mejor ocurrió en 2012 en Waco cuando me regalaron cuatro boletos de Baylor; mi hija y yo llevamos a dos de mis nietos a su primer juego universitario. Mi nieto en particular disfrutó la experiencia, dando el saludo del oso y gritando de gusto. Nos abrazamos y nos dimos el saludo típico mostrando la garra de oso de Baylor. Una noche electrizante terminó con el triunfo de los Osos sobre el equipo número uno de la nación, Kansas State.

No toda la gente tiene gratos recuerdos de la racha exitosa de Baylor en futbol americano en años recientes. Ahora sabemos que algunos jugadores han abusado sexualmente de mujeres y que la universidad no ha respondido apropiadamente. Baylor ahora admite su gran error y está tomando medidas para reparar esa falta.

Baylor permitió que el fútbol americano tuviera la preferencia, y todos los que ponemos énfasis en el 

éxito del 

fútbol

 americano somos culpables al esperar 

que nuestras “escuelas” ganen. Es un poco diferente esperar que nuestro equipo gane, pero se supone que las escuelas están para educar y preparar a nuestros jóvenes para ser adultos saludables y productivos.

El fútbol americano se ha convertido en un dios falso, y mi preocupación no es con el hecho de que un individuo compita al tope de sus habilidades personales. Mis dos héroes de joven, Tom Landry y Roger Staubach, compitieron al más alto nivel, pero también le transmitieron al mundo que antes del fútbol

 americano estaba su relación con Dios; no solo 

usaron un lenguaje cristiano, sino que vivieron una vida responsable y recta.

La Universidad de Baylor está bajo la lupa en estos momentos, pero la evidencia a través del país señala a una cultura futbolera que está conectada con la violencia fuera del campo de juego, particularmente en contra de la mujer. Doy gracias a Dios que la Liga 

Nacional de 

Fútbol

 Americano (NFL, por sus siglas en 

inglés) está tomando cartas en el asunto. Necesitamos un consenso más amplio entre la 

comunidad de amantes del 

fútbol

 americano y la 

nación entera que coadyuve a que la violencia en contra de la mujer no sea tolerada.

Las personas que cometen actos de violencia en contra de la mujer generalmente tienen un trasfondo de violencia. Es importante que enseñemos a nuestros jóvenes a temprana edad a tratar a la mujer de una manera respetuosa. Los entrenadores de deportes infantiles y escolares están en mejor posición de subir el nivel de respeto hacia las jovencitas que participan como jugadoras.

El entrenador Charlie Strong de la Universidad de Texas está lidiando con tales problemas de carácter y es estricto con sus jugadores. Strong ha comenzado a ganar, y seguramente ganará aún más en el futuro, pero los aficionados son impacientes. Ya han comenzado a poner sobre él presión para ganar a toda costa, y en gran manera sospecho que muchos de esos aficionados asisten a la iglesia cada domingo por la mañana.

Los dioses falsos a fin de cuentas devoran y destruyen. El futbol americano puede constituir una gran experiencia para jugadores, entrenadores y aficionados, pero también puede consumir vidas, tanto fuera como dentro del campo de juego. Cuando se trata de buscar metas altas, no espero mucho de las personas que no son cristianas, pero sí espero mucho de aquellos que nos llamamos cristianos y decimos que buscamos un caminar más fiel con Cristo.

Nuestras vidas revelan nuestros falsos dioses, aun aquellos que no esperamos que lo sean. Disfrute usted del futbol americano, pero no lo alabe ni se arrodille a los pies del ídolo del triunfo deportivo. El juicio por esto inevitablemente llega. La adoración debe ser únicamente a Dios.

Traducido por Elsa Romero, Baptist University of the Américas.