MURPHY VS NCAA: ¿SE LEGALIZARÁN LAS APUESTAS DEPORTIVAS EN TEXAS?


Por Caleb Seibert

En una resolución histórica ellunes bajo el rubro Murphy vs NCAA, la Corte Suprema de los EE.UU. abolió la ley de Apuestas en Deportes Profesionales y Amateur (PASPA, por sus siglas en inglés), una ley que de manera efectiva prohibía las apuestas deportivas en la mayoría de los estados alrededor del país desde hace 25 años.

El caso enfrentó al Estado de Nueva Jersey (Gob. Philip Murphy) con la Asociación Nacional para el Deporte Universitario y tres ligas deportivas profesionales.

La corte halló que la ley violaba el principio en “contra del apoderamiento” otorgado por la 10ª Enmienda constitucional. La enmienda dice: “Los poderes no delegados a los Estados Unidos por la Constitución, y no prohibidos por los estados, son reservados para los estados respectivamente, o para el pueblo”. Este principio sostiene que el Congreso puede aprobar leyes que deben ser defendidas por los estados, pero no deben emitir órdenes directas a los gobiernos estatales para requerir que se tomen ciertas acciones legislativas a nivel del estado.

TRASFONDO

El Congreso aprobó PASPA en 1993, cuando las apuestas deportivas era ilegales en todos los estados excepto en cuatro. La ley hizo que en los estados fuera ilegal “el patrocinar, operar, promocionar, licenciar o autorizar… la lotería, los sorteos u otras formas de apostar, o juegos de azar” concerniente a eventos deportivos competitivos. La ley no hacía totalmente ilegal la apuesta deportiva, mas sí limitaba lo que los estados podían hacer para autorizar tales actividades. La ley también excluía de la nueva ley a los cuatro estados en los que se permitían las apuestas deportivas.

En el 2014, New Jersey aprobó una ley que revocaba la prohibición previa sobre las apuestas deportivas. Permitía que las personas de 21 años o mayores apostaran en eventos de deportes profesionales en pistas, casinos o casas de apuestas en Atlantic City. Significativamente, el nuevo proyecto de ley mantuvo el carácter ilegal de las apuestas en deportes universitarios.

El caso Murphy vs NCAA se presentó ante la Corte Suprema para determinar la constitucionalidad de PASPA y revisar decisiones de audiencias menores que determinaron que la legislación del 2014 de New Jersey ilegalmente autorizó apuestas deportivas.

LA OPINIÓN DE LA CORTE

La Suprema Corte falló 7-2 que las provisiones en PASPA eran inconstitucionales. Casi todos los estados tenían leyes que prohibían las apuestas deportivas en 1993. Como resultado, cualquier nueva acción de la legislatura estatal de New Jersey, sin importar lo inconsecuente que fuera, efectivamente “autorizaría” las apuestas y opondría la nueva ley contra PASPS, la cual viola el principio en contra del apoderamiento al atarle las manos a la legislatura estatal. La Corte hizo referencia a casos anteriores como el de New York y Printz para afirmar que el Congreso no puede requerir que las legislaturas estatales tomen ciertas acciones legislativas. El juez O’Connor afirmó que la Constitución “le concede al Congreso el poder de regular a los individuos, no a los estados”.

Además, la Corte determinó que no podían poner fin a una porción de PASPA y dejar el resto de la ley intacta. En la opinión de la Corte, el efecto de la ley cambiaría tan dramáticamente si se eliminaba solo la porción inconstitucional, que esto provocaría efectos que iban más allá del alcance que el Congreso preveía cuando aprobó PASPA. Como resultado de esta nueva regla, las legislaturas estatales del país ahora tienen la opción de legalizar las apuestas deportivas en sus jurisdicciones sin preocuparse de la decisión del gobierno federal.

En palabras del juez Alito: “La legalización de las apuestas deportivas requiere de una elección política importante, que no nos corresponde a nosotros hacer. El Congreso puede regular las apuestas deportivas directamente, pero si decide no hacerlo, cada estado es libre de hacerlo individualmente”. A través de PASPA, el Congreso eligió regular las apuestas deportivas indirectamente al limitar la habilidad legislativa estatal de legalizarla. La decisión en Murphy vs NCAAR determinó que esta no fue una acción viable.

IMPLICACIONES DE LA DECISIÓN DE LA CORTE

La decisión no legaliza las apuestas deportivas inmediatamente en todo el país, pero sí permite que los estados las legalicen si así lo desean. Muchos estados ya tienen leyes que hacen ilegales las apuestas deportivas, pero en los últimos años parece haber habido un aumento al apoyo de estas, lo cual puede haber causado que las leyes hayan cambiado rápidamente. New Jersey, el motivo de este caso, ya ha legalizado las apuestas deportivas en cierta medida. Al parecer West Virginia, Delaware, Mississippi y Pennsylvania son los siguientes, y otros estados están poniendo presión para tener algún tipo de legislación sobre este asunto.

El Congreso aún tiene la habilidad de convertir las apuestas deportivas en práctica ilegal en el país si así lo desea. La Corte afirmó ese derecho, pero parece poco posible que el Congreso tome ese paso. Adicionalmente, el Congreso también puede proveer algún tipo de protección en el proceso. El representante Frank Pallone (D-NH) introdujo el Gaming Accontability and Modernization Enhancement Act (GAME, por sus siglas en inglés) hace algunos meses a fin de proveer protección. Habría establecido algunas protecciones al consumidor, así como algunas provisiones para desanimar a los jóvenes a involucrarse en apuestas deportivas. El proyecto de ley no tuvo suficiente impulso en su momento, pero es posible que esto cambie a la luz de lo sucedido.

La implicación principal de esta decisión es que puede resultar en una carrera entre las legislaturas estatales para legalizar las apuestas deportivas rápidamente y así poder recaudar impuestos derivados de las apuestas deportivas. Esto resulta preocupante cuando se toma en cuenta la naturaleza adictiva de las apuestas. El juez Alito subrayó esto en la opinión mayoritaria que escribió.

“Los partidarios arguyen que la legalización producirá ganancias a los estados y debilitará las operaciones de apuestas deportivas ilegales, las cuales son realizadas por el crimen organizado. Quienes se oponen sostienen que la legalización de las apuestas deportivas causará una adicción en los jóvenes, lo que provocará que personas de bajos recursos malgasten sus ahorros y salarios, y que los deportes universitarios y profesionales se corrompan”.

Estas son preocupaciones serias. La decisión de la Suprema Corte, en muchos sentidos, ha forzado a las legislaturas estatales a tomar una decisión sobre un asunto que era regulado en nombre de ellas. Ya que una acción federal parece poco probable, quienes se oponen a las apuestas deportivas deberán abogar por su posición ante líderes, senadores y representantes estatales.

En lo que concierne a Texas, Rob Kohler, consultor de la Comisión de Vida Cristiana, dijo: “la reciente decisión de la Suprema Corte sobre las apuestas en eventos deportivos realmente no afecta a las regulaciones actuales a las apuestas en el Estado de Texas”. El liderazgo actual de Texas ha rechazado repetidamente los esfuerzos por la expansión de las apuestas en nuestro Estado. Kohler concluye: “Sin embargo, vigorizará a los partidarios de las apuestas y otras formas de expansión de apuestas en Texas en las futuras sesiones legislativas en enero del 2019. Seguiremos monitorizando el asunto, así como otras iniciativas de expansión de apuestas, y estaremos listos cuando llegue el mes de enero.

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