Sobre SB 3


Introducción

· El Dr. Gus Reyes, Director Ejecutivo de la Comisión de Vida Cristina. La Comisión es el ministerio de ética y justicia de la Convención General Bautista de Texas.

· Nos oponemos al SB3 principalmente por dos razones: una es que nos preocupa que los vales puedan afectar nuestra libertad religiosa, y la otra es que nos preocupa que los vales no cubran las necesidades educativas que afectan a la mayoría de los estudiantes de bajos recursos de nuestras escuelas públicas. Me enfocaré en los que conciernen a la libertad religiosa.

Preocupación por la libertad religiosa

· Los fondos estatales se adjudicarán al pago por la educación religiosa, no solo para las escuelas cristianas. Nos oponemos al uso de fondos estatales para enseñar puntos de vista sobre religiones diferentes a la nuestra.

· Las escuelas religiosas desean estudiantes y familias que estén de acuerdo con la misión y propósito de sus religiones. Al contrario de las escuelas públicas, que educan a todos los niños, las escuelas religiosas privadas  tienden a ser más selectivas de quienes contratan y a quienes aceptan.

· Cuando el dinero de los contribuyentes se usa para subsidiar la educación religiosa, el Estado se involucra más en sus operaciones, ya que busca monitorear en qué se gasta el dinero de los contribuyentes.

· Las escuelas religiosas que aceptan vales pueden inconscientemente exponerse a demandas y escrutinio público cuando grupos exteriores pongan a prueba sus códigos de conducta, credos o los contratos de sus empleados.

o Por ejemplo, ¿será responsable el contralor de investigar si las cuotas a los programas de educación en casa son un gasto educativo adecuado?

· La misión de la mayoría de las escuelas privadas religiosas es fundamentalmente diferente a la de la escuelas públicas, y debe ser apoyada por contribuciones voluntarias, no por coerción estatal.

· Nuestra preocupación es que inesperadamente nuestras escuelas privadas sean sujetas a requisitos estatales que interfieran con nuestra autonomía religiosa.

· Apoyamos los derechos que los padres tienen de escoger la forma de educación que consideren es la mejor para sus hijos, pero no creemos que el usar fondos del Estado deba apoyar financieramente la educación religiosa.

· Cuando la religión es buena, es autosostenible, y cuando no se puede autosostener, y a Dios no le interesa apoyarla, de modo que quienes las profesen se vean obligados a buscar ayuda del poder civil, es una señal de que no es buena. –Ben Franklin.

Perjudica  a los “más pequeños de estos”

· La segunda razón por la que nos oponemos al programa de vales es el daño que causa al sistema de educación pública. Nuestras escuelas públicas proveen educación para el 95 por ciento de los niños en edad escolar y el no poner cuidado a sus necesidades  perjudica al 100 por ciento de nuestro Estado.

· Nuestro llamado a cuidar por los “más pequeños de estos” incluye el ver por la salud y el bienestar de todos los niños. El acceso a educación de calidad es el medio por el cual los niños pueden escapar la pobreza cuando sean adultos.

· Hay quienes  aseguran que los vales son un intento por librar a los pobres de la mala educación pública, pero los vales no cubrirán el costo total de la inscripción de la mayoría de las escuelas y tampoco la transportación, uniformes o libros.

o Apoyamos  las diferentes opciones dentro del sistema de escuelas públicas: escuelas de inscripción abierta, escuelas imán, o ‘magnet’, escuelas  subvencionadas, o ‘charter’, políticas de transferencia interdistritales.

· Los padres que no tienen la capacidad financiera para pagar  inscripciones por adelantado o pagar de su bolso la diferencia entre el vale y el costo de inscripción, no podran participar. Las familias que más se beneficiarán de estos programas serán aquellas que puedan pagar la diferencia entre el valor del vale y el costo actual de las escuelas privadas.

· Las escuelas privadas deciden a quién aceptan. Los vales dejan atrás a muchos estudiantes con desventajas porque las escuelas privadas no los aceptan o no ofrecen los servicios de educación especial que necesitan. Esos estudiantes son a quienes más cuesta educar.

· Los contribuyentes de Texas no pueden financiar dos sistemas escolares: uno público y uno privado. El SB3 propone claramente que se corte la ayuda a los estudiantes de Texas en un momento en que el Estado de Texas ocupa el lugar 47º en la nación en cuanto a costo por alumno. Los cortes en la educación han hecho dificil promover un ambiente de aprendizaje de calidad en el salón de clases, y otro recorte en la ayuda a las escuelas privadas solo empeorará la situación.

· En lugar de crear un programa nuevo, deberíamos buscar maneras de aumentar nuestra inversión en la educación pública.

· El futuro de nuestro Estado depende de de un sistema público educativo financiado adecuadamente. Los vales NO son una solución mágica para las necesidades educativas de Texas. Más allá de todos los esquemas de funcionamiento que utilicen los vales, la gran mayoría de los niños de Texas continuará asistiendo a las escuelas públicas tradicionales. No podemos darnos el lujo de quitarles más dinero.