TRIBUTO A MLK: ¿Y AHORA A DÓNDE? HACIA EL SUEÑO DE JUSTICIA PARA TODOS DE KING


El 4 de abril marcó el 50th aniversario del asesinato de Martin Luther King, Jr. La Comisión le pidió a varios miembros de la familia bautista de Texas que escribieran sobre aspectos del ministerio y sobre la influencia del Dr. King. Este es el sexto artículo.

Por Kathryn Freeman

El 4 de abril de 1968 Martin Luther King, Jr. fue asesinado en el balcón del Motel Lorraine en Memphis. El Dr. King había ido a Memphis a unirse a los trabajadores sanitarios afroamericanos de la ciudad en su lucha por mejores condiciones de trabajo y salarios luego de que dos de sus trabajadores murieran aplastados por un camión.

Los trabajadores sanitarios trabajaban de tiempo completo y aun así dependían de programas gubernamentales para mantener a sus familias. El Dr. King se unió a estos trabajadores en su lucha por la justicia y la dignidad económicas, porque “la injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todo lugar”.

El Dr. King dio su vida por la lucha contra la desigualdad en reverencia profunda al mandato que encontramos en Miqueas 6:8: “hacer justicia, amar la misericordia y caminar humildemente ante Dios”. Fue el conductor principal de la lucha por la justicia y galvanizó a personas de todas las edades y razas para andar junto a él hacia el cumplimiento de la promesa americana de libertad y justicia para todos.

El sueño del Dr. King nació de su estudio de las Escrituras y su trabajo como pastor en iglesias bautistas de Dexter Avenue y Ebenezer. Frecuentemente hizo eco al llamado de Amós de “que la justicia corra como ríos”; las palabras de Jesús: “¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos… que han dejado los asuntos más importantes de la ley—justicia, misericordia y fidelidad!”; y el “llamado en Macedonia” del apóstol Pablo. Las nociones de justicia e igualdad del Dr. King y su respuesta cristiana a ellasson profundamente bíblicas.

Su claro llamado a la iglesia reflejaba la palabrasde profetas veterotestamentarios como Isaías, Miqueas y Amós, que rehusaban permitir a los hebreosesconderse tras ceremonias religiosas huecas mientras oprimían al pobre. Tanto para King como los profetas del Antiguo Testamento, estar en una relación de pacto con Dios tenía requisitos horizontales y verticales, y por lo tanto habían de buscar una relación verdadera con Dios, pero también con los demás.

La iglesia estadounidense a menudo se ha enfocado en alcanzar la justificación personal y ha ignorado el llamado a alcanzar la justicia. En Levíticos 19, cuando Dios habla con Moisés para instruirle allamar a los israelitas, primero los llama a santidad, pero también les dice que no limpien las orillas de sus campos, para que así los pobres tengan que comer. No debían pervertir la justicia ni mostrar parcialidad al pobre o favoritismo al rico.

El concepto de santidad personal y justicia comunal siempre han ido de la mano en las Escrituras. En Isaías 58, los israelitas preguntan por qué ayunan y se humillan ante el Señor, y sin embargo no oyen de Dios. Isaías responde que la clase de ayuno que el Señor desea es

desatar las cadenas dela injusticia, liberar al oprimido y romper todo yugo.

En A Letter from A Birmingham Jail, el Dr. King escribió a un grupo de clérigos que habían condenado los boicots contra la segregación de Birmingham. Él había “oído a muchos ministros decir: ‘Esos son temas sociales, los cuales no tienen nada que ver con el evangelio’. Y he visto a iglesias comprometerse con una religión completamente sobrenatural que hace distinciones no bíblicas entre el cuerpo y el alma, entre lo sagrado y lo secular.

El ignorar el llanto del pobre, el oprimido y el marginalizado y el responder a su profundo llanto con un: “vayan en paz, manténganse cobijados y coman bien”, es una forma de gnosticismo. No hay tal división en las Escrituras entre las necesidades físicas y las del espíritu. Nuestra relación de pacto con Dios a través de Jesús requiere que los creyentes aborden tanto las necesidades físicas como las que degradan al espíritu.

El pecado tiene consecuencias tanto personales como colectivas. En Josué 7, Acán robó artículos que debían ser consagrados a Dios, y su pecado tuvo consecuencias más allá de su propia muerte; su familia fue ejecutada, y los israelitas perdieron su primera batalla en Hai.

El racismo individual afecta las relaciones personales, pero también afecta sistemas enteros; desde el sistema de justicia criminal, hasta la política de vivienda y la educación pública. No hay sistema en los Estados Unidos que no haya sido afectado por el racismo individual que se ha acumulado a través del tiempo. De acuerdo a un reporte reciente del Washington Post:

-- El 7.5 porciento de los afroamericanos estuvieron desempleados en el 2017, comparado con el 6.7 porciento en 1968—casi el doble de la tasa de desempleo de los blancos.

-- La tasa de adquisición de vivienda, una de las maneras más importantes en que las familias de clase trabajadora y media pueden adquirir bienes, se ha mantenido virtualmente igual para los afroamericanos en los últimos 50 años; es decir, continúa siendo un poco mayor a 40 porciento, 30 puntos rezagada de la tasa de los blancos, quienes han experimentado ganancias modestas en este mismo período.

-- La porción de encarcelamientos de los afroamericanos casi se ha triplicado entre 1968 y el 2016—una de las tendencias más grandes y más deprimentes en los pasados 50 años, especialmente para los hombres afroamericanos, de acuerdo a los investigadores. Los afroamericanos son encarcelados 6.5 veces más que los blancos, comparado con 5.4 veces en 1968.

Así como el pecado tiene consecuencias personales y colectivas, el buscar la justicia requiere tanto acción personal como colectiva. El Dr. King usó la historia de escuela dominical del buen samaritano para ilustrar este punto. “Por un lado somos llamados a ser el buen samaritano a un costado del camino de la vida, pero ese es solo el primer paso. El segundo es asegurarnos que el camino a Jericó sea transformado para que nadie sea golpeado y robado al pasar por el camino de la vida.

La verdadera compasión es más que arrojarle una moneda a un mendigo. Es el darse cuenta que la edificación que produce mendigos requiere reconstrucción. El buscar la justicia requiere reconstruir estructuras injustas, remover los vestigios de racismo y crear algo nuevo y hermoso juntos que sea libre de prejuicios raciales y que honre la dignidad de toda la creación de Dios.

Si esto le suena como una tarea difícil, en verdad lo es, pero el Dr. King creía que podíamos alcanzar esta tierra prometida, donde “las estrellas radiantes de amor y hermandad…brillan sobre nuestra gran nación”. Así como el Dr. King, es posible que nuestra generación no alcance a ver la tierra prometida, pero podemos hacer nuestra parte para plegar el arco moral del universo hacia la justicia.