UN LLAMADO A LA ACCIÓN Y A LA ORACIÓN ESTE DÍA DE SAN VALENTÍN


El Día de San Valentín está a la vuelta de la esquina.

Las tiendas están a reventar con ositos de peluche, corazones de chocolate enormes y tarjetas de amor. No pude evitar pensar en el movimiento #metoo al andar por el pasillo adornado de colores rosa y rojo del Día de San Valentín en Walgreens. Las mujeres (y hombres) que han sufrido trauma y abuso han alzado valientemente su voz para compartir sus historias.

Al igual que en la Navidad, el Día de San Valentín puede provocar sentimientos y recuerdos dolorosos para aquellos que han sido víctimas de abuso o han perdido a un ser querido.

¿Y si tomáramos el 14 de febrero como una oportunidad para reconocer el dolor de aquellos que han sido víctimas de abuso sexual, físico y emocional? Esto no quiere decir que usted tenga que boicotear el Día de San Valentín, sino quizá que invite a una persona que haya quedado viuda recientemente a cenar con usted y su esposo(a). Quizá signifique ofrecer apoyo, mandar flores a algún amigo(a) que está pasando por un divorcio, o hacer trabajo voluntario en algún ministerio de ayuda a víctimas de violencia doméstica.

También podemos apartar un tiempo para orar.

Ore por personas que están viviendo en una relación insegura de abuso. En los Estados Unidos casi 20 personas sufren de abuso físico de parte de sus parejas; esto significa más de 10 millones de personas al año. (Coalición Nacional contra la Violencia Doméstica)

Ore por las víctimas de abuso sexual. Una de cada tres mujeres y alrededor de uno de cada seis hombres han sido víctimas de abuso sexual en sus vidas. (Encuesta Nacional de Parejas Íntimas y Violencia Sexual)

Ore por los hombres y mujeres que han perdido a un ser querido. Ya sea por muerte, divorcio, o separación, el perder a un ser querido provoca una herida profunda.

Ore por aquellos que sufren de soledad.

1 Corintios13:4-6 describe una imagen de amor radical:El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. (NVI)

El Día de San Valentín nos recuerda que debemos mostrar gratitud y amor hacia las personas importantes en nuestras vidas. Es la oportunidad perfecta para ir más allá de nuestros planes cotidianos y acompañar a alguien que está experimentando dolor o soledad.

Escriba una nota, compre un café, mande flores, haga una llamada, ore u hornee un pastelillo.

Derramemos la dulce sanidad de Dios sobre un mundo que está sufriendo profundamente a través de actos, pequeños y grandes, de amor. Estos actos de amor no borrarán el dolor, pero le recordarán a la gente que hay alguien que se interesa por ellos.