CÓMO COMPRAR COMO CRISTIANO


‘Black Friday’ se beneficiaría de una dosis de algo de lo que carece: civilidad.  De modo que, si sobrevivió al gentío grosero y pesado este año, probablemente fue porque compró algo diferente al resto de los demás.

El Gran Mandamiento de Jesús es muy necesario en este loco día de compras: amar a Dios y amar al prójimo. Todo lo que yo sé sobre el ‘Black Friday’ es lo que oigo a la gente decir y ver en la televisión. Basado en mi limitado conocimiento, parece ser un día en el que mucha gente pelea por un número limitado de cosas que piensa son indispensables de obtener al costo más bajo de la temporada.

Si usted tiene la intención de ser parte de esta aglomeración, recuerde amar a su prójimo como a usted mismo, aun cuando solo uno de ustedes se quede con el juguete que piensa es indispensable para su hijo o nieto. Piense en el sacrificio, no en la autosatisfacción. Stephen L. Carter, profesor de Yale, afirma:

La civilidad…es la suma de muchos sacrificios que somos llamados a hacer a fin de vivir juntos…. Debemos hacer sacrificios por otros, no simplemente porque al hacerlo hacemos la vida social más fácil (a pesar de que, de hecho lo hace), sino como un acto de respeto hacia nuestros conciudadanos, al tratarlos como iguales tanto ante la ley como ante Dios. Las reglas de civilidad son reglas de moralidad: Es moralmente propio tratar a nuestros conciudadanos con respeto, y moralmente impropio no hacerlo. De modo que nuestra crisis de civilidad es parte de una gran crisis de moralidad (Civility: Manners, Morals, and the Etiquette of Democracy, 11). (Civilidad: buenos modales, moral y las reglas de etiqueta de la democracia, en español).

Dicho de otra manera, la civilidad al comprar es una forma de moralidad. Una persona con buena moral se sacrificará por el bien de otros. De hecho, es moralmente alarmante que algunas personas presuman de su ‘suerte’ en sus compras de ‘Black Friday’. Esto refleja un reto cultural más amplio.

Carter no aborda el tema de las compras, sin embargo dijo (en 1998) que el profundo problema de esta sociedad es la “desintegración de la vida social. Vivimos en una era en la que los valores del mercado y de la política…está retacando la vida social de la nación…”.

Y eso fue escrito mucho antes de las tormentosas elecciones presidenciales de este año.

Todos, sin embargo, jugamos un papel. Podemos impactar positivamente a las personas con las que nos topamos, haciendo de ello un paso pequeño en dirección a la civilidad y, mejor aún, una manera de mostrar que realmente amamos a nuestro prójimo tanto como a nosotros mismos.

Incluso le puede decir a otros compradores que Dios, en Cristo, los ama; pero por el amor de Dios, no lo diga o se cuelgue una cruz o ponga la calcomanía de un pescado en su automóvil si va a comportarse con egoísmo y avaricia, como todos los demás. Claro, yo pienso que sería mejor si nos quedáramos en casa, disfrutáramos de paz y quietud y nos diéramos cuenta que las cosas que no nos parecen indispensables (comida, vivienda, abrigo y aire) están también en oferta en ‘Black Friday’.