Cuidando de sobrevivientes de maltrato


Hay sobrevivientes de maltrato a nuestro alrededor—se percate o no. Las estadísticas nos dicen que una de cada cuatro mujeres y uno de cada seis varones experimentarán abuso sexual antes de los 18 años.

Entonces, usemos la matemática simple para calcular si usted conoce o no a alguien que haya experimentado abuso. Si hay 100 mujeres y 100 hombres en su iglesia, las estadísticas sugieren que por lo menos 25 de esas mujeres y 16 de esos hombres han experimentado abuso, probablemente antes de los 18 años. Esto es un total de 41 personas en una iglesia de 200. 

¿Cuántas personas hay en su iglesia?

Puede ser que se sorprenda una vez se percata de que probablemente hay personas a su alrededor, en la iglesia cada domingo, que han experimentado los efectos traumáticos y trágicos del abuso.

El abuso no es un tema de conversación frecuente en los compañerismos, los estudios bíblicos, o en los grupos pequeños en las iglesias. El abuso sexual, en particular, puede mantenerse en secreto entre individuos y familias tratar de lidiar con lo inconcebible. Entender el por qué del abuso sexual va más allá de nuestra comprensión, sin embargo, sí ocurre. Los individuos y las familias sufren el impacto de las cicatrices mentales, emocionales, físicas, y espirituales por años, si no la vida entera.

Hay ayuda disponible para sobrevivientes de abuso. De hecho, hay recursos de consejería específicamente disponibles para sobrevivientes de abuso por medio de subvenciones financiadas por el Estado de Texas. Grupos como los Centros por la defensa de niños de Texas (Children's Advocacy Centers of Texas) y la Asociación en contra del asalto sexual de Texas (Texas Association Against Sexual Assault) proveen apoyo a supervivientes que viven en Texas. Además, muchos consejeros cristianos por todo el estado tienen entrenamiento y/o certificados especializados en trauma y abuso sexual para ayudar a satisfacer las necesidades de los supervivientes.  

Es importante, como miembro de una congregación, ministro, o líder de estudio bíblico, el estar consciente de lo que puede hacer para apoyar a supervivientes de abuso.

Sea un lugar seguro

Lidiar con y conversar acerca del abuso sexual es un asunto sensible. Debemos crear un lugar seguro y de confianza para que alguien comparta estas experiencias profundamente traumáticas. Crear un lugar seguro significa hacer conexiones genuinas con las personas. Practicar destrezas para escuchar como un semblante calmado, un tono de voz de compasión e interés, y claves verbales y contacto con la mirada que le dejan saber a la persona que verdaderamente se le está escuchando. Prepare el camino antes de que una persona hable al prestar atención a cómo usted habla acerca de los desafíos y las luchas en la vida. Trate los asuntos sensibles con cierto nivel de confidencialidad para que la persona pueda confiar en que usted no compartirá su información descuidadamente. Todos estos detalles son necesarios para crear un ambiente seguro y de confianza para que alguien pueda hablar acerca de su abuso.  

Esté presente

Compartir cualquier información acerca de una experiencia de abuso puede ser incómodo. Asegúrese de manejar la información con cuidado. Conozca las leyes para informar en Texas y cumpla con su deber al informar lo que sea apropiado. Pero, también sepa que no debe tener todas las respuestas ni tampoco "resolver el problema". Empatice con el sobreviviente, pero no trate de decirle que continúe adelante, se olvide del asunto, o que ya debieran haber superado la situación. Evita dar "respuestas esperadas" que buscan minimizar o apaciguar las emociones o la intensidad de la conversación. Esté dispuesto a caminar junto al individuo y proveer el apoyo necesario—sea llorando con ellos, o escuchando su dolor o ira. Esté presente y siéntase cómodo con la tensión de no tener todas las respuestas.  

Sea de apoyo y exhortación

Esto puede parecer diferente dependiendo de las circunstancias, pero sea de apoyo al ayudar a la persona a conectar con recursos de consejería o localizar grupos de apoyo que le ayuden a procesar sus emociones y experiencias. Exhorte a la persona a buscar el tratamiento apropiado aun cuando tengan miedo de hacerlo o dude acerca de compartir y volver a vivir su historia. Sea paciente mientras la persona lucha. Ore con y por ella al participar con recursos hacia la sanidad. Pregunte cómo puede ser de ayuda y ánimo en vez de asumir saber lo que es mejor.

Para información adicional respecto a los Servicios de Consejería de los Bautistas de Texas, comuníquese con Katie Swafford en counselingservices@texasbaptists.org o llame al 800.388.2005. Para participar de un entrenamiento MinistrySafe, inscríbase en  texasbaptists.org/ministrysafe.

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