DONNA BURNEY NOS MUESTRA QUE TODOS PODEMOS SER ACTIVISTAS


Donna Burney no es una activista típica. Tras servir como profesora de inglés y después en la Unión Femenil Misionera, se jubiló; sin embargo, hace unos años, Donna se dio cuenta de la incertidumbre que enfrentan algunas mujeres al salir de prisión.

El Señor le dio a Donna una carga por estas mujeres y hace unos años fundó el ministerio “Light in the Gap” (“Luz en la brecha”, en español). Los voluntarios en verdad encuentran a estas mujeres en la brecha del tiempo entre la vieja vida de su estancia en prisión y su nueva vida en sus comunidades.

Desde su fundación hace solo algunos años, los voluntarios de Light in the Gap han esperado a unas 4,000 mujeres recién salidas de prisión en paradas de autobús en sus ciudades. Les llevan galletas, bolsas llenas de artículos de higiene y un devocional. En el invierno les llevan abrigos, pero lo que es más importante, llevan el amor de Cristo y esperanza a mujeres que se sienten olvidadas y con profundos sentimientos de vergüenza por su pasado.

Donna vio a través de su ministerio una injusticia, algo que los abrazos y oraciones, aunque poderosos, no podían resarcir.

Donna contactó a la Comisión de Vida Cristiana y pidió ayuda. Las mujeres a quienes Donna estaba ministrando necesitaban a alguien que abogara, que se pusiera en la brecha a favor de ellas. Las mujeres necesitaban que sus oficiales electos se involucraran y que hicieran a la agencia gubernamental responsable de cambiar sus políticas. Donna y yo nos vimos en Austin y fuimos a conocer a los hombres y mujeres con el poder de cambiar las políticas.

Antes de nuestra primera reunión, oramos para que Dios, nuestro abogado, estuviera en la brecha con nosotros, les diera poder a nuestras palabras y nos diera favor ante aquellos con quienes nos reuniéramos, ¡y así lo hizo!

En la última reunión del día, los oficiales electos de la agencia en la que precisamente necesitábamos se hiciera un cambio justo, se habían reunido con el oficial electo y le pidieron que regresara a la oficina. Acordaron cambiar la política, y uno incluso le pidió a Donna que se reunieran otra vez a fin de colaborar para encontrar maneras de ayudar más a estas mujeres a reintegrarse a sus comunidades. Tuvimos un éxito extraordinario, y no todos los esfuerzos activistas se resuelven así de rápido, pero Dios nos llama a hacer un esfuerzo donde podamos.

Donna no es una cabildera profesional; estaba nerviosa, pero entró en esas oficinas y pidió un cambio en las políticas. Donna es simplemente una mujer que sirve fielmente a mujeres a las que Dios le ha llamado a ministrar. Donna es una de mis heroínas personales. Tuvo una carrera exitosa, pero nunca ha dejado de servir. Estaba nerviosa, pero fue al Capitolio y de todos modos habló.

Muchos cristianos tienen miedo de abogar por otros. Tienen miedo de dar un paso en la plaza pública porque sienten que no saben lo suficiente o que pueden sufrir rechazo por sus creencias, de modo que se vuelven meros observadores de un mundo quebrantado y desesperado que busca salvación y esperanza en todos los lugares incorrectos.

Fred Rogers, ministro presbiteriano y presentador de televisión de la PBS, del programa Mister Rogers’ Neighborhood (La vecindad del Sr. Rogers, en español), sugirió que en tiempos de desastre debemos ‘buscar ayudantes’. Nuestro país necesita más cristianos ayudantes, motivados por el amor de Cristo a cuidar al quebrantado y al que ha perdido la esperanza.

El activismo es una manera de buscar la justicia y amar al prójimo. Los mejores activistas son los que tienen experiencias personales, los que se plantan en la brecha haciendo el trabajo y sirviendo a sus comunidades, tales como Donna. Su activismo está ligado a su ministerio. Cuando nos enfocamos en el ministerio, es fácil evitar enredarse en partidismo, pues el enfoque tiende a ser el de ayudar a aquellos en nuestro ministerio.

Donna no pudo quedarse cruzada de brazos mientras las mujeres que amaba estaban siendo privadas de su dignidad; tuvo que actuar. Su activismo provenía de un profundo amor por las mujeres a las que sirve, porque las vio como Dios las ve: como “hijas amadas”.

Necesitamos más cristianos como Donna: gente que sirva con compasión y amor al perdido, al más pequeño y al ignorado en sus comunidades (Lucas 10:25-37).

Necesitamos personas que hablen con valentía y humildad de la injusticia (Esther 8).

Necesitamos personas que oren y busquen verdaderamente el bienestar de sus ciudades (Jeremías 29:7).

Al involucrar a nuestras comunidades, nuestros ojos se abren y son capaces de ver el sufrimiento y la injusticia, y podemos así responder en fidelidad, con justicia y misericordia (Mateo 22:23).

Todos somos llamados a ir más allá de las cuatro paredes de nuestras iglesias, a nuestras comunidades, para servir como las manos y pies de Jesús. Todos tenemos la oportunidad, así como Donna, de cerrar la brecha por nuestro prójimo. Todos nosotros, como Donna, podemos abogar por otros.

Si le interesa saber más sobre activismo, todavía hay tiempo para unírsenos al Día del Activismo el 26 y 27 de marzo. Inscríbase en www.texasbaptists.org/advocacyday.