EN BUSCA DE ASILO: LA CARAVANA MIGRANTE Y LA CRISIS EN LA FRONTERA


En el libro de Éxodo, una caravana de israelitas salió de Egipto con rumbo a su nuevo hogar en Canán. Enfrentaron muchos obstáculos en su viaje. Algunos les hicieron frente con bondad, mientras que otros se rehusaron a mostrar el menor destello de gracia.

En Deuteronomio 23:4, Dios le prohíbe a amonitas y moabitas ser parte de la asamblea por haberse negado a proporcionar comida y bebida a los israelitas en el desierto. En el capítulo 10 de Deuteronomio, Dios les recuerda a los israelitas su amor por los extranjeros, y les ordena amarles como a sí mismos porque alguna vez ellos mismos fueron extranjeros en Egipto.

Es obvio que los Estados Unidos de América no son Israel, y los mismos mandamientos para los seguidores de Cristo no se aplican a una nación soberana. Aún así, al momento nos enfrentamos a nuestras propias caravanas. Podemos aplicar principios bíblicos a nuestras respuestas personales al mismo tiempo que pensamos bíblicamente y sopesamos soluciones políticas justas.

Antes de discutir sobre reformas a las políticas de inmigración, es importante entender algunos aspectos básicos al respecto del sistema de inmigración. Como seguidores de Cristo, no debemos dar falso testimonio en nuestro hablar. En las últimas semanas hemos sido bombardeados por historias en los medios masivos sobre migrantes “enfermos”, “hordas invasoras”, “terroristas” y “traficantes de droga”. Estos reportes noticiosos han hecho del tema un asunto sensacionalista a fin de atizar el miedo de este lado de la frontera.

Este blog incluye algunos hechos básicos sobre el proceso de pedir asilo en los Estados Unidos y las maneras en que algunos de los integrantes de la caravana podrían permanecer legalmente en los Estados Unidos. En una segunda entrega, incluiré algunas ideas para implementación de políticas a fin de incrementar la seguridad fronteriza y mejorar el proceso de solicitud de asilo.

¿Qué es la caravana migrante?

Caravana migrante es el término que se usa para definir a un grupo extenso de migrantes. El término ha sido recurrente en las noticias debido a que una nueva caravana conformada por unos 5,000 migrantes salió de la ciudad hondureña de San Pedro Sula el 12 de octubre. Su viaje es mayormente a pie y en dirección a la frontera sur de los Estados Unidos. Algunos han llegado ya a Tijuana, México, donde planean esperar una oportunidad para presentarse en un puerto de entrada a fin de pedir asilo. Si bien esta no es la primera caravana migrante en salir de Centroamérica, sí podría ser la más grande. Un grupo de 1,500 migrantes salió de Centroamérica la primavera pasada, pero para cuando llegó a los Estados Unidos, el grupo era un tercio de su tamaño original.

¿Por qué viajan en un grupo tan grande?

Sencillamente, viajar en caravana ofrece seguridad y protección de los traficantes y las pandillas, Para las mujeres, viajar en grupo reduce la posibilidad de sufrir violencia física o sexual.

¿Por qué huyen de sus países?

La mayoría de quienes se dirigen a la frontera sur vienen de los países del Triángulo Norte (El Salvador, Guatemala y Honduras). Algunos de ellos están buscando mejores oportunidades económicas. Otros huyen de la inestabilidad política, la violencia y la conscripción forzada que ejercen las pandillas.

El Salvador, Guatemala y Honduras se encuentran con frecuencia entre los países más violentos del mundo. A causa de la corrupción existen muy pocas protecciones contra la extorsión, y el 95% de los crímenes que se reportan no son perseguidos en algunas áreas. El MS-13 y el MS-18 son los grupos pandilleros más grandes de la región. Ambos se formaron en la ciudad de Los Ángeles, pero su presencia se incrementó en Centroamérica en la mitad de la década de los 90, tras una serie de deportaciones a gran escala de los Estados Unidos.

El número de personas que buscan asilo y provienen del Triángulo Norte ha crecido dramáticamente en los últimos diez años. De acuerdo a la revista Time, el número de personas buscando asilo que han sido aprehendidas por agentes fronterizos se catapultó a cerca de 97,000; es decir, un incremento de 2.000% en comparación con el 2008.

La decisión de migrar es una decisión personal y complicada. Algunos decidirán permanecer en sus países natales o en México, pero la mayoría se enfrenta a circunstancias en sus países de origen que la mayoría de los norteamericanos no nos podemos imaginar.

¿Qué ocurrirá cuando lleguen a la frontera?

En primer lugar, es importante distinguir entre aquellos que buscan asilo y los traficantes y quienes emigran por razones puramente económicas, mas sin los documentos apropiados. Buscar asilo es una forma legal de inmigración. Quienes emigran por razonas meramente económicas no son elegibles para el asilo, y una vez que se les aprehenda, pueden llegar a ser deportados por cruzar la frontera ilegalmente.

El asilo es un alivio migratorio buscado por quienes están en el interior de los Estados Unidos y desean evitar el ser regresados a sus países. Este alivio descansa sobre la base de la necesidad de ser protegidos de toda persecución en sus países de origen en función a su etnicidad, religión, nacionalidad, opinión política o membresía en un grupo social.

Existen dos modos de solicitar el asilo: afirmativa o defensivamente. Para poder hacerlo de manera afirmativa, el solicitante debe haber entrado a los Estados Unidos con una visa válida. La solicitud defensiva se realiza cuando el migrante se halla en la corte de inmigración mientras espera la resolución de su proceso de deportación, o cuando se presenta a un puerto de entrada sin una visa válida.

La mayoría de quienes llegan de Centroamérica están haciendo solicitudes defensivas de asilo, y son detenidos. Ellos tienen la obligación de explicarle a un oficial de inmigración porqué tienen un temor creíble de persecución en base a los cinco criterios anteriormente mencionados. El oficial de inmigración determina entonces si hay una posibilidad significativa de que sean elegibles para el asilo.

Quienes no pasen la prueba de “temor creíble” serán sometidos a juicio de deportación. Quienes sí la pasen pueden ser detenidos o liberados mientras esperan la audiencia en la que se presentarán ante un juez de inmigración, quien emitirá la determinación final acerca de la validez de su demanda de asilo. En el 2017, casi el 62% de los casos de asilo fueron denegados.

Las políticas vigentes hacen que la mayoría de ellos sea detenida hasta que puedan ver al juez de inmigración, pero pueden también ser liberados si no hay disponibilidad de espacio para su detención. Por dar un ejemplo, no existen en la actualidad instalaciones de detención que puedan albergar a padres con sus hijos pequeños, y solo hay tres en todo el país para madres con sus hijos pequeños.

Puede llevarse de entre seis meses a varios años que el caso de un migrante en particular llegue a ser oído por un juez de inmigración. Una vez que se otorga asilo, la persona puede trabajar legalmente en los Estados Unidos y puede solicitar la residencia permanente después de que haya residido en el país por un año.

Estamos viviendo actualmente una crisis global de migración: 68.5 millones de personas han sido desplazadas violentamente debido a la guerra, la violencia pandilleril u otras circunstancias que ponen en peligro sus vidas. El Triángulo Norte es solo uno de los centros globales alrededor del mundo, y muchos países se han visto forzados a lidiar con los mismos dilemas que los Estados Unidos, pues este grupo de personas constituye el número más grande de gente desplazada en la historia moderna.

No existen respuestas fáciles, y los Estados Unidos ciertamente no pueden admitir a todos los refugiados y asilados que desean venir aquí, pero en la segunda entrega de este blog voy a echar un vistazo a las posibles soluciones políticas a fin de incrementar la seguridad fronteriza y mejorar el proceso de asilo para los migrantes.

[1]NY Times, https://www.nytimes.com/2018/10/23/us/migrant-caravan-border.html