ESTA NAVIDAD, COMPARTA UN MENSAJE DE ESPERANZA


Y entonces, justo cuando todo se viene abajo, a tal grado que apenas podemos soportarlo, llega el mensaje de la Navidad”. --Dietrich Bonhoeffer

Aleppo. Oakland. Walter Scott. Las elecciones del 2016. Dallas. Alton Sterling. Philando Castile.

No queda la menor duda que el 2016 ha sido un año difícil para nuestra conciencia nacional. Hemos sido bombardeados con imágenes de refugiados heridos y ensangrentados, con rostros llenos de lágrimas en las vigilias de oración desde Orlando hasta Dallas y ahora en Oakland, y por políticos furiosos infundiendo temor hacia nuestro prójimo y pidiéndonos que votemos por ellos.

Como dice la letra del famoso musical de Broadway, Hamilton, el mundo se ha voleado de cabeza; sin embargo, como cristianos tenemos la Biblia para recordarnos que lo que vemos no es siempre la evidencia más confiable de lo que verdaderamente es. Entre el Nuevo y Antiguo Testamentos hay 400 años de silencio. Aún en épocas de rebeldía anteriores, los judíos habían escuchado con frecuencia la voz del Señor por medio de los profetas. La escuchaban aun cuando no la obedecían. El tiempo de silencio fue diferente. Las generaciones de israelitas sufrían cuando pasaban por dificultades y opresión, y se preguntaban si el Señor los había abandonado.

Y entonces, tal y como el profeta Isaías les había profetizado, salió un retoño del tronco de Isaí. Un retoño es la pequeña evidencia de un fructífero futuro. El primer indicio de vida y crecimiento. La primera prueba de todo lo que ha sucedido bajo la superficie.

A pesar de la oscuridad y la desesperación en nuestro mundo, como cristianos sabemos que nuestros ojos y nuestras circunstancias no cuentan la historia completa. El nacimiento de Jesús, así como el retoño de un tranco, nos brinda el primer vislumbre de luz en un mundo dañado por la oscuridad.

Jesús le dijo a las multitudes que él era el cumplimiento de las profecías. En Lucas 4, proclamó:

“El Espíritu del Señor está sobre mí,

por cuanto me ha ungido

para anunciar buenas nuevas a los pobres.

Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos

y dar vista a los ciegos,

a poner en libertad a los oprimidos,

a pregonar el año del favor del Señor” (NVI).

Se nos ha empoderado a fin de compartir este mensaje de esperanza, misericordia y gracia a un mundo herido.

El adviento, o advenimiento, deJesús nos ayuda a recordar que, a pesar del dolor, el lamento, el silencio y el miedo, la verdad es que Emmanuel está con nosotros. El nacimiento, vida, muerte y resurrección de Jesús es nuestra evidencia de que en todo tiempo Dios cumple su palabra. Dondequiera que veamos oscuridad o silencio, podemos apuntar a la cruz y recordarles a todos que en Jesús todas las promesas de Dios son sí y amén. No desvíe su mirada; el Señor nunca lo hizo.