LA CONFERENCIA ‘UNO’ DE LA COMISIÓN FOMENTA LA UNIDAD Y LA RECONCILIACIÓN


GRAND PRAIRIE –Más de 175 bautistas de Texas se reunieron el 26 de agosto buscando sanidad racial a raíz de un turbulento año de confrontaciones entre estadounidenses blancos, negros e hispanos.

“El Señor puso este evento en mi corazón la primavera del año pasado porque sentí que la iglesia no había hecho lo suficiente para ser parte de la solución”, dijo Kathryn Freeman, Directora de Política Pública de la Comisión de Vida Cristiana de los Bautistas de Texas.

El evento, que se llevó a cabo en la First Baptist Church de Grand Prairie, buscaba equipar a los líderes de las iglesias y a los miembros laicos a fin de involucrarse en el proceso de reconciliación racial en sus comunidades. “El tema de la reconciliación racial es un proceso. Una conversación o un acto de defensa de la justicia o de amistad no va a resolver el problema de la noche a la mañana, pero puede ser un paso para cambiar la dirección del barco”, dijo Freeman.

La esperanza de Freeman es que esta conferencia haya sido la primera de una serie de reuniones en que los cristianos celebren la diversidad dada por Dios, y al mismo tiempo promuevan la verdad y la reconciliación donde antes ha habido solo malentendidos y conflicto.

Constructores de puentes en la comunidad

Tasha Morrison, fundadora y presidenta del ministerio Be the Bridge (Sea un puente), describió los pasos necesarios para una reconciliación hoy en día. Animó a los participantes a buscar una reconciliación centrada en el fundamento de Jesús.

“El mensaje de Jesús nos une a través de barreras raciales. Las comunidades más exitosas son aquellas donde hay diversidad e integración racial”, dijo Morrison. “Debemos ver a Dios obrando en cada cultura, porque lo está”.

Así como el cielo no está segregado, los cristianos debemos valorar las etnias y culturas aquí en la tierra, dijo Morrison. Para algunos, esto puede significar el comer con una persona de una etnia diferente; para otros, puede involucrar el reunirse con vecinos y orar a Dios para que Él se mueva en sus comunidades.

Morrison animó a los participantes a que sean constructores de puentes en sus comunidades por medio de la oración a fin de que se abran oportunidades, por medio de la examinación de los corazones a través de una introspección personal, por medio de salir de su zona de comodidad y convertirse en buenos estudiantes y en gente que escucha.

Be the Bridge es una organización comprometida a reflejar la gloria de Dios, lo cual busca hacer inspirando a la Iglesia a tener una respuesta distintiva y transformadora hacia el problema de la división racial.

Llamados a lo sobrenatural

Delvin Atchison, Director del Equipo de la Gran Comisión de los Bautistas de Texas, abordó el tema de la identidad cristiana estadounidense y la dificultad de la separación de estos dos papeles (cristiana y estadounidense) en la vida de las personas.

“El gran desafío para la mayoría de nosotros es que somos estadounidenses ante de ser cristianos…pero, debemos recordar, este mundo no es nuestro hogar”, dijo Atchison. Basado en Hechos 10, Atchison exhortó a los participantes a reconocer algunas cosas que acompañan a la reconciliación racial, tales como la renuencia personal, la resistencia pública, la reacción poderosa y los resultados positivos a través del poder de Dios. Una discusión de panel dirigida por Freeman abordó también el tema del trabajo de la iglesia en la reconciliación racial.

Scott Venable, un pastor de impacto global de la Northwood Church en Keller, resaltó que el adorar y vivir junto a otras etnias es importante, pero no siempre natural.

“Las barreras culturales se interponen”, dijo Venable. “Naturalmente nos sentimos atraídos a quienes son como nosotros, pero ¿cuándo nos llama Jesús a hacer lo que es natural? Somos llamados a hacer lo sobrenatural”.

Mensaje contundente

A Chris Culley, un participante de 22 años de edad de la Plymouth Park Baptist Church en Irving, el mensaje lo tocó profundamente.

“Al darme cuenta de la injusticia racial y el racismo sistémico, Dios ha puesto en mí una pasión por buscar la reconciliación racial en la iglesia y en la comunidad. Quiero comenzar una conversación para que la iglesia vea esto como un problema evangélico”, dijo Culley.

Emily Harden, de la Ash Creek Baptist Church de Azle, aprendió sobre la dinámica para llegar a ser una iglesia multiétnica.

“Aunque la multietnicidad es una meta importante, en la práctica es mucho más compleja que el solo hecho de contratar personal de otras razas y esperar que las personas asimilen la cultura que existe en la iglesia”, dijo Harden.

El evento terminó el sábado en la tarde con un tiempo de oración y una reflexión. Se animó a que los participantes hicieran pequeños grupos y compartieran cómo aplicarían lo que aprendieron con sus comunidades. Tarjetas con peticiones de oración se llevaron al altar de la iglesia, reflejando así el deseo de que Dios se mueva en las vidas de los participantes y para traer unidad por el bien del Evangelio.

“Una ‘tribu’”, continuó, “no puede representar la totalidad de la imagen de Dios. Si no busco y experimento relaciones diversas, ¡me estoy perdiendo de mucho!”