LAS COMIDAS DESPUÉS DE LA ESCUELA SON IMPORTANTES PARA LOS NIÑOS, Y LAS IGLESIAS PUED


Por Rubén Sánchez

El verano ya terminó y el regreso a clases dio inicio. En Texas, esto significa que comienza la temporada de futbol americano, las temperaturas empiezan a bajar y muchos niños todavía no tienen acceso adecuado a alimentos.

En Texas uno de cada cuatro niños sufren de escasez de alimento; esto significa que una cuarta parte de los niños de Texas viven en hogares en donde es posible que tengan que saltarse una comida o tomar decisiones difíciles, como decidir entre comprar alimentos o útiles escolares para el inicio del nuevo año escolar (una historia de la vida real que me compartieron recientemente).

El asegurarnos que los niños tienen acceso a tres comidas saludables al día, siete días a la semana, es una tarea abrumadora. Las escuelas alrededor del Estado están haciendo esfuerzos para resolver el problema. Proveen desayuno y comida, pero aun así los estudiantes a menudo no tienen la opción de una comida al final del día. Las escuelas están conscientes de esta necesidad, pero los distritos a menudo no tienen los recursos para ofrecer un programa de la USDA de comidas después de la escuela.

En el tiempo que llevo con la Iniciativa para Combatir el Hambre, he escuchado decir a los administradores de escuelas que les gustaría ofrecer comidas al terminar las clases pero están limitados por sus presupuestos y horarios. He hablado con maestros que saben que sus estudiantes se van a sus casas después de clases solos porque sus papás no han salido del trabajo, y los niños tienen que preparar sus propios alimentos. Personal de las cafeterías me ha dicho que los niños se devoran los desayunos, de tanta hambre que tienen, al llegar a la escuela. Mi lista de historias es interminable y el problema siempre es el mismo: los niños deben tener mejor acceso a alimentación después de la escuela.

Las escuelas no pueden hacer esto solas. Las organizaciones locales –tanto aquellas que son sin fines de lucro como las congregaciones—deben apoyar a sus escuelas y niños. Los programas después de la escuela necesitan colaboradores con quien conectarse para ayudar a ofrecer un programa de comidas para después de la escuela.

El apoyar este programa es una manera en la que usted puede tener un impacto directo en la salud y las vidas de los niños en su comunidad, y cualquiera puede ayudar. Si usted apoya a alguna organización sin fines de lucro, anímelos a conectarse con un programa después de la escuela. Si es miembro de una iglesia, explore las maneras en que su iglesia puede ayudar a una escuela local. Si usted trabaja en una organización de la comunidad, busque patrocinar un establecimiento para ofrecer comidas después de la escuela.

Este es el momento de actuar. Es el momento de verdaderamente cuidar a nuestro prójimo. Si no lo hacemos, una generación de niños crecerá careciendo de la nutrición que se requiere para un estilo de vida activo y saludable. Si nos lo proponemos y actuamos, podemos proveer comida a nuestros niños y ayudarlos a aprender y crecer en un ambiente donde puedan crecer sanos. 

Para localizar nuestra oficina local de la Iniciativa para Combatir el Hambre (THI, por sus siglas en inglés) visite baylor.edu/texashunger y descubra cómo puede comenzar. 


Rubén Sánchez es el Director Regional de El Paso de la Iniciativa para Combatir el Hambre de la Universidad de Baylor. Antes de ser parte de la THI, Sánchez trabajó casi seis años para Western Texas Food Bank. Es nativo de El Paso y vive ahí con su esposa y su hija de 11 años de edad. Para comunicarse con Sánchez o con la Iniciativa para Combatir el Hambre más cercana a usted, visite texashunger.org