Los bonos educativos son una amenaza a la libertad religiosa


Los legisladores de Texas tienen una serie de reuniones entre las sesiones legislativas para revisar propuestas de ley previamente aprobadas y para examinar problemas potenciales en la legislación de las próximas sesiones. El miércoles 14 de septiembre, el Comité del Senado sobre Educación se reunió para discutir varias propuestas sobre opciones de escuelas que desviarían fondos públicos de las escuelas públicas a instituciones educativas privadas. Históricamente la Comisión se ha opuesto a los bonos educativos debido a preocupaciones al respecto de la libertad religiosa y la desigualdad educativa.

“Bautistas, siempre y en todo lugar, la religión debe ser siempre voluntaria y no forzada, y no es la prerrogativa de ninguna potencia, ya sea civil o eclesiástica, forzar al hombre a conformarse a ningún credo religión o forma de adoración o a pagar impuestos para apoyar a organizaciones religiosas en las que no crean. Dios quiere adoradores verdaderos y no de ningún otro tipo. . . .”

Como el Dr. Pinson señaló en el artículo titulado "Los bautistas se oponen a la Constitución,” la libertad religiosa es el centro de nuestra identidad como bautistas. Los bonos educativos infringen la libertad de practicar una religión o de no practicar ninguna. Los bonos provienen de dinero pagado por los impuestos públicos, pero usado para ayudar a instituciones religiosas, con lo cual no estamos de acuerdo. Por ejemplo, el dinero de impuestos que los judíos y musulmanes pagan podría ser usado para apoyar la educación cristiana y viceversa. Nuestro compromiso con la libertad religiosa requiere de la oposición a cualquier programa que, en efecto, fuerce a las personas que pagan impuestos a apoyar creencias religiosas contrarias a sus convicciones religiosas. Como dijo George Truett:

“Bautistas, siempre y en todo lugar, la religión debe ser siempre voluntaria y no forzada, y no es la prerrogativa de ninguna potencia, ya sea civil o eclesiástica, forzar al hombre a conformarse a ningún credo religión o forma de adoración o a pagar impuestos para apoyar a organizaciones religiosas en las que no crean. Dios quiere adoradores verdaderos y no de ningún otro tipo. . . ." 

En la superficie los bonos educativos podrían parecer una posible solución al deterioro de las escuelas urbanas o a los cambios culturales dentro del sistema público, pero el aceptar fondos expone a nuestras instituciones a una posible intervención del estado. Por ejemplo, los legisladores en California recientemente trataron de limitar la ayuda financiera estatal a las instituciones religiosas que querían mantener un punto de vista tradicional al respecto de la sexualidad humana. El proyecto de ley no se aprobó, pero el legislador que patrocinaba la legislación ya había dicho que deseaba volver a intentar su aprobación en sesiones futuras. Con los fondos estatales viene aparejada responsabilidad, y quizá el rendir cuentas al estado, lo cual podría amenazar la misión religiosa de nuestras escuelas privadas.

La libertad religiosa es la médula de nuestra identidad bautista. Los bonos infringen la libertad de conciencia al requerir que quienes pagan impuestos financien la educación religiosa, con lo cual podrían no estar de acuerdo. Aunque creemos que los padres deben tener el derecho de escoger la mejor educación para sus hijos, ya sea pública, privada o en casa, no creemos en usar fondos estatales para apoyar la educación privada religiosa. Roger Williams afirmó “que no puede ser una religión verdadera aquella que necesita de armas carnales para sostenerse”. Debemos estar vigilantes aun ante amenazas sutiles contra nuestra libertad religiosa, incluyendo la consideración de las propuestas de bonos por la legislatura estatal.