Palabras de Paz en Nuestros Días de Muerte


Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios

(Mateo 9:8).

Como resultado de los más recientes días de muerte, muchos seguidores de Cristo se han levantado para tomar el manto de los pacificadores. Necesitamos que todos los cristianos sean pacificadores.

El ya fallecido pastor bautista Herschel Hobbs, dijo una vez que Cristo es un mediador de paz entre Dios y la humanidad (Colosenses 1:20-22) y entre los seres humanos (Efesios 2:12-18).

Nuestra paz con Dios es lo que nos motiva a buscar la paz en todas nuestras interacciones. Queremos ayudar a llevar la paz de Dios a los demás. En la medida en que nos convertimos en pacificadores, nos revelamos como hijos de Dios.

Si así es como debiéramos ser, ¿por qué no lo somos? ¿Por qué no buscamos más activamente la paz en nuestro mundo?

Una de las razones por la que no buscamos ser pacificadores es que no somos personas misericordiosas, y Jesús habló mucho sobre la importancia de la misericordia. "Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia" (Mateo 5:7).

Otra razón por la que no somos pacificadores es que no somos humildes. La Biblia está llena de pasajes que exaltan la humildad y condenan el orgullo. Jesús dijo: "Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de los tales es el reino de los cielos" (Mateo 5:3).

No promovemos la paz porque nos gusta pelear, especialmente a nosotros los hombres. Peleamos batallas en territorios intelectuales, tal y como nuestros antepasados las pelearon por el control de las tierras de caza. Jesús dijo: Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos recibirán la tierra por heredad". (Mateo 5:5).

No buscamos la paz de Dio porque esta será resistida. La paz de Dios involucra sacudir a un mundo corrupto. La paz de Dios solo puede ocurrir cuando hay una oposición al mal, y los pecadores se abrazan al mal, a veces sin saberlo. Seguir la paz de Dios perturbará nuestra propia paz social. Habrá quien se nos oponga, inclyendo aquellos que están más cerca de nosotros, como nuestra familia y amigos. PCont al de mantener la armonía en nuestros círculos sociales, es fácil dejar que nuestros más enraizados prejuicios se muestren sin ser desafiados. Nuestra armonía y la paz de Dios no son la misma cosa. Jesús dijo: "Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de los tales es el reino de Dos (Mateo 5:10). También dijo: "Bienaventurados son cuando por mi causa los vituperen y persigan, y digan toda clase de mal contra ustedes, mintiendo (Mateo 5:11).

Y ni siquiera nos dolemos por la pérdida de esta paz má amplia porque estamos muy cómodos en nuestros propios mundo auto-cantrados. Salirnos de nuestros pequeños mundos egoístas nos llevará a sentir dolor por nuestros vecinos. Jesús dijo: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación" (Mateo 5:8).

Que todos podamos ver a Dios más claramente, y que en la medida que lo hagamos, seamos capaces de ver a nuestros vecinos de forma diferente, con pureza y amor.