¿Y ahora qué? ¿Qué hacer después de una experiencia transformado


A todos nos ha pasado. Vamos a una conferencia que nos cambia la vida o escuchamos un sermón que nos impacta o quizá solo tenemos un tiempo devocional hermoso al empezar  nuestro día, y después estamos súper cargados y listos para hacer cosas grandiosas por el Señor. ¡Estamos listos para cambiar al mundo!

Y después, salimos de ahí o regresamos a casa o entramos a nuestras iglesias, y ya no nos sentimos tan seguros. No sabemos cómo empezar o empezamos y nos encontramos con  obstáculos o caminos sin salida. Otras personas no están tan entusiasmadas; el pastor no quiere implementar tus nuevas estrategia de evangelismo; tu esposo no quiere que vendan  todas sus pertenencias y mudarse a una comunidad de inmigrantes. Y de un momento a otro, todo tu entusiasmo se desvanece y lo único que queda es frustración, amargura y  hasta quizá algunas lágrimas.

En la conferencia Miqueas 6:8 recibimos una gran cantidad de información muy útil, y nos da mucho gusto que tanta gente haya participado y haya sido bendecida por ella, pero en lugar  de caer en el ciclo que les acabo de describir más arriba, con la ayuda de nuestra invitada especial, Jen Hatmaker, y su esposo, Brandon, quisiera compartir algunas ideas acerca de cómo  podemos evitar caer en él.

Pase tiempo buscando diligentemente al Señor.

Como persona del tipo A, entiendo perfectamente la tendencia a emprender un proyecto nuevo o tomar la iniciativa, pero en esta última temporada, el Señor ha  estado mandando recordatorios sutiles sobre la importancia y el poder de la oración. De modo que resista la urgencia que siente de pedir una cita con su  pastor o comenzar a organizar una demostración contra los prestamistas locales del día de pago (‘payday’) y en lugar de eso pase tiempo en oración.

Ore por temas específicos, por las personas que están involucradas, por la iglesia, por los recursos y permita que el Señor guíe sus pasos. La oración es activa y el  añadir un estudio bíblico sobre el tema es una parte activa del primer paso.

Aprenda más.

En palabras de Jen Hatmaker: “sea humilde al aprender”. Lea sobre los asuntos. Busque a su alrededor y vea quién ya está trabajando en su comunidad y  reúnase con esas personas para escuchar y aprender más sobre el problema. Antes de empezar cualquier iniciativa o programa, indague sobre el tema.

No duplique los esfuerzos o desperdicie recursos si alguien en su comunidad ya está haciendo bien el trabajo. No hable con su pastor para pedirle que  empiece un ministerio de desarrollo para la comunidad en su iglesia si no ha investigado las necesidades específicas de su comunidad. ¿Qué recursos están ya  disponibles, y a quién está usted tratando de ayudar específicamente con este nuevo ministerio?

P.D: No es necesario saber todo sobre el tema antes de empezar, pero reunir información básica y tener algunas reuniones con expertos puede evitarle muchas  heridas y frustraciones a lo largo del camino. 

Busque a sus vecinos y hagan la tarea juntos. No puede hacerlo usted solo. Aunque parezca una misión individual, al menos va a necesitar personas que  le den ánimo a lo largo del camino. Puedo decirle con seguridad, como la persona introvertida que soy, que fuimos creados para vivir en comunidad. Usted va a  necesitar el apoyo de un grupo que lo impulse y en algunas ocasiones que lo jale.

Quizá pueda empezar por compartir su sentir, visión, lo que ha aprendido, con el grupo de estudio bíblico o en la clase de escuela dominical, o con amigos cercanos   gente con la que hace trabajo voluntario. Suena aterrador pero, ¡sea valiente! Lo peor que puede pasar es que le digan que no, pero ¿qué tal si le dicen que sí y  con esto habrá completado el primer paso hacia la apertura de un ministerio de cuidado a huérfanos o un grupo de apoyo para aquellos que sufren de  enfermedades mentales?

Esta es la razón por la que es importante el primer paso, Dios puede poner en su corazón a personas específicas con el propósito de ayudarlo o enseñarlo en el trascurso  de su recorrido. El encontrar su tribu es un paso esencial después de que ha subido la montaña, porque usted definitivamente va a necesitar personas que le  pidan cuentas, que lo animen, que lo apoyen, y que lo equipen para un vida entregada a una misión.

No se desanime.

Si ha orado por esto y siente un llamado a hacerlo, espere a que Dios lo use para hacerlo. He participado en activismo por casi 10 años y sé que se lleva tiempo.

Es frustrante ver que después de tres sesiones legislativas, ni siquiera hemos podido lograr reformas moderadas contra la industria de préstamos del día de  pago (payday) en la Legislatura de Texas. Sin embargo, en el 2017, voy a volver a insistir porque creo que la usura es inmoral, y aunque no hemos logrado  reglamentaciones locales, más de 30 ciudades ya han aprobado ordenanzas locales que regulan a los prestamistas del día de pago y de título de autos.

Lo mismo sucede con cualquier otra cosa en la vida. Somos solamente una parte pequeña en la obra redentora que el Señor está haciendo y solo tenemos  que hacer nuestra parte y dejar que Dios se preocupe de los resultados. Es posible que se lleve dos años el ver su sueño de comenzar un equipo de activismo en su iglesia,  crear un programa de entrenamiento para trabajo o comenzar una iglesia multiétnica hecho realidad, pero Dios es fiel aún en las temporadas de sequía. Él esta  obrando aun cuando usted no puede ver los resultados que usted esperaba ver cuando iba de camino a su carro después de esa conferencia, ese sermón o esa reunión  que lo transformó.

Recuerde siempre que: “El corazón humano 

genera muchos proyectos, pero al final prevalecen 

los designios del Señor” (Proverbios 19:21 NVI).

¡Gracias a todos los que participaron en la Conferencia Miqueas 6:8 en San Antonio! Si podemos serle de ayuda a usted o a su iglesia en sus esfuerzos posteriores a la  Conferencia Miqueas 6:8, estamos a sus órdenes. Nos encantaría tomar una taza de café con usted o hablar a su clase de escuela dominical.

Traducido por Elsa Romero, Baptist University of the Américas.